La reciente controversia impulsada por sectores de oposición tras la última Gran Encuesta de RCN abre un debate ético: ¿Es transparencia informativa o una maniobra para frenar liderazgos en ascenso? El contexto: Una coincidencia que genera dudas No se puede leer de manera ingenua la reciente publicación de Vicky Dávila (citando a Juan Lozano en La FM) sobre la obligación de revelar enfermedades graves de los candidatos. Esta narrativa surge en un momento clave: Resultados electorales: Iván Cepeda lidera todos los escenarios en las encuestas más recientes. Falta de argumentos: Ante la imposibilidad de derrotar sus propuestas en el debate de ideas, la estrategia parece desplazarse hacia lo personal. »Cuando el respaldo ciudadano se inclina con claridad, emerge una estrategia vieja y peligrosa: desplazar el debate político hacia el terreno de la intimidad». ¿Transparencia o estigmatización? Plantear la salud como un requisito de escrutinio público no es un ejercicio democrático desinteresado. En el contexto actual, presenta tres problemas fundamentales: Vulneración de derechos: Se ataca un ámbito íntimo protegido por derechos fundamentales. Maniobra de invalidación: Se busca que un factor externo invalide lo que las urnas están validando. Falta de objetividad: No existen pruebas que pongan en duda la capacidad física o mental de los candidatos señalados; se trata de una narrativa basada en el deseo político de la oposición. La salud como arma de discriminación Es lamentable que quienes se dicen defensores de la democracia recurran a la instrumentalización de la salud. Sugerir que un candidato debe ser «descartado» por supuestas condiciones médicas es: Éticamente reprochable. Una forma directa de discriminación. Una distracción de los problemas reales del país. Conclusión: Una democracia basada en el miedo Si la preocupación por la capacidad de gobernar fuera genuina, el foco estaría en la coherencia política y la solvencia moral. Sin embargo, convertir la salud en un campo de batalla revela dos verdades incómodas: Desespero electoral: La incapacidad de refutar el programa de gobierno del adversario. Miedo a la competencia: Para algunos sectores, la única forma de ganar es que el rival no pueda competir. Colombia merece una campaña a la altura de sus desafíos, no una basada en rumores y mezquindad. Navegación de entradas Investigación vincula al senador Efraín Cepeda con presunto cobro de coimas en Barranquilla