Históricamente, las administraciones municipales han omitido su deber de hacer respetar el espacio público. Esta falta de control ha permitido que los establecimientos comerciales extiendan sus locales hacia los andenes, obligando a los transeúntes a caminar por la calzada vehicular, poniendo en riesgo su integridad. Es imperativo que la Inspección de Policía, la Secretaría de Planeación y la oficina encargada del espacio público tomen cartas en el asunto para recuperar estas zonas para la comunidad. Esta problemática se extiende también a las bahías de estacionamiento alrededor del parque principal, las cuales han sido invadidas por el comercio informal sin ningún tipo de regulación. Navegación de entradas LOS ARCANGELES EN LA CALLE HISTORIA DEL CARMEN DE APICALÁ: Corazón de Fe y Progreso