La congresista LINA MARÍA GARRIDO intenta criminalizar al periodismo que la investiga por corrupción

La Nueva Prensa rechaza de manera contundente, tajante y absoluta el mensaje
publicado por la congresista Lina María Garrido en la red social X, en el que formula
acusaciones falsas, temerarias, criminosas y peligrosas contra el periodista Gonzalo
Guillén, intentando vincularlo sin prueba alguna con seguimientos ilegales, amenazas
de muerte y organizaciones armadas criminales.
La Nueva Prensa y el periodista Gonzalo Guillén niegan de manera categórica haber
revelado el lugar de habitación de la congresista Lina Garrido o de su familia. Lo
publicado corresponde exclusivamente a la ubicación aproximada de un inmueble de
alto valor, presuntamente adquirido mediante testaferrato, en el marco de una
investigación periodística de interés público sobre posibles actos de corrupción y
apropiación de recursos públicos. Confundir —de forma malintencionada— la
exposición de un bien patrimonial con la divulgación de una residencia personal es una
maniobra burda para desviar la atención de los hechos investigados.
Se trata de una estigmatización grave, irresponsable y deliberada del ejercicio
periodístico, proveniente de una funcionaria pública que conoce —o debería conocer—
las consecuencias históricas que este tipo de señalamientos ha tenido en Colombia:
persecución, exilio y asesinatos de periodistas. Nada de lo afirmado por la congresista
tiene sustento fáctico, jurídico ni probatorio.
La Nueva Prensa y Gonzalo Guillén denunciarán hoy mismo a la representante Lina
María Garrido, ante las instancias penales de la Corte Suprema de Justicia.

Resulta revelador que este ataque se produzca después de que La Nueva Prensa publicara
información documentada que compromete a la congresista Lina Garrido, a su
condenado padre y a su esposo policía, en presuntos delitos graves. En lugar de
responder con documentos, explicaciones o acciones legales sustentadas, la
congresista opta por el insulto, la calumnia y la criminalización del periodismo,
intentando invertir los papeles entre quien investiga y quien debe rendir cuentas.
Ni Gonzalo Guillén ni La Nueva Prensa han amenazado, seguido o intimidado a nadie.
Por el contrario, es este equipo el que hoy ha quedado expuesto por el señalamiento
falso y criminal de la representante Garrido, poniéndolo en riesgo al insinuar vínculos
con grupos armados ilegales. Ese hecho, por sí solo, es de la máxima gravedad
democrática.
Advertimos que la estigmatización desde el poder político contra periodistas constituye
una forma de violencia y una violación directa a la libertad de prensa. No es una
opinión: es un precedente peligroso.
La Nueva Prensa no se retracta de ninguna de sus investigaciones. No negocia la verdad.
No se intimida. Y no aceptará que la denuncia periodística sea presentada como delito
para encubrir posibles actos de corrupción.

Por wvpkv